La marca francesa apuesta por la reminiscencia de Coco Chanel y por el glamour del cine y las décadas de los 40s y 60s

Pocas firmas ejemplifican mejor el glamour que la marca francesa creada por Coco Chanel a principios del siglo XX. El famoso tweed ha conseguido llegar prácticamente intacto a la contemporaneidad, aunque es de la mano de Virginie Viard -directora creativa de la marca- cuando Chanel parece retomar las riendas de la Coco más auténtica.

París ha sido un hervidero de moda y mascarillas en la edición más insólita de la semana de la moda de la ciudad. Sin embargo, Chanel ha sido de las pocas que se han atrevido con un desfile físico, y no virtual, para presentar su colección Primavera-Verano 2021. Empleando el Grand Palais como escenario, la ciudad de la luz volvió a sentir el olor de la haute couture por sus calles.

Chanel apostó por el séptimo arte para el despliegue de la nueva colección. El Grand Palais se transformó en el célebre Mount Lee de Los Ángeles y, con un cartel que emulaba el fotografiado cartel de Hollywood, Virginie Viard -mano derecha de Karl Lagerfeld, que ocupó su puesto en febrero de 2019- hizo soñar a los allí presentes con una moda propia de los años dorados del cine.

Con un aforo reducido y con menor presencia de celebridades, la marca apostó por la tradición, las icónicas blazers, las cadenas, el blanco y negro, las plumas… y algún toque de color fucsia, rosa y rojo que dio

Chanel rescató el estilo de estrellas de la gran pantalla como Marlene Dietrich, Katharine Hepburn, Jeanne Moureau o Romy Schneider, así como el glamour de los años 20, 40 y 60.

Al espectáculo acudieron los rostros franceses más cercanos a la marca: la actriz Marion Cotillard, la cantante Vanessa Paradis y su hija Lily-Rose Depp y la modelo Caroline de Maigret. También. estuvo presente la actriz australiana Margot Robbie.

La colección para la próxima primavera-verano juega esencialmente con tres colores: blanco, negro y rosa. Junto a trajes de tweed crudos y negros, destacan los vestidos fluidos y las camisetas impresas con las letras de Chanel, como si fueran neones, así como las prendas asimétricas o bimateriales.

Una falda negra luce en letras blancas el nombre de Gabrielle Chanel, protagonista actualmente de una primera retrospectiva en París que rinde homenaje a los códigos que la diseñadora importó a la moda femenina: libertad, elegancia, naturalidad y confort.