Comfy traduce confort y es llevado al look casual mediante prendas consideradas íntimas, como las horas de sueño o los días de ‘arrunche’ en casa.

Pintas simples que mezclan detalles deportivos, casuales y ropa para dormir, son protagonistas.

Los primeros pasos los dio, en 2019, el pijama look; ya no era descabellado llegar a la oficina con la blusa de dormir, unos buenos jeans y unos stilettos. Luego se usó también el pantalón y por último, el albornoz o la bata levantadora; precisamente, esta ha sido la de mayor reedición como antecedente directo de uno de los imprescindibles del último año, el kimono.

“Quién nos iba a decir que después de conquistar las calles, nos encerrarían en casa y sí, o sí, viviríamos en pijama”, asegura Mireia González, codirectora de la Maestría en Dirección y Creación de Marcas de Moda, de la Escuela Superior de Diseño de Barcelona, Esdesign, quien ejemplifica la difuminación de la barrera entre homewear (ropa para estar en casa) y la moda de calle mediante la colaboración de la diseñadora Molly Goddard para UGG, donde la británica –reconocida por el lujo maximalista– reinterpretó las sliper (zapatillas para estar en casa) y las míticas botas de la marca que le rinde tributo al calor del hogar.

Si bien antes del confinamiento se avistaron iniciativas de inactive wear (ropa inactiva, para estar en casa) como el el homecoat, que es lo más parecido a llevar puesto el edredón de la cama, sin necesidad de abrirle huecos para introducir los brazos, ideado por de la pareja de esposos Rebecca Zhou y David McGillivray, fue precisamente el tiempo en casa el que explotó al estilo comfy.

“Queríamos ser mucho más que solo ‘ropa de dormir’, así que decidimos crear nuestra propia categoría: ropa realmente cómoda para llevar en casa. Y aunque estar activo es una parte importante de una vida sana y feliz, la otra cara de la moneda está insuficientemente representada: descanso y cuidado personal. Somos grandes defensores de la desconexión, lo que sea para el cliente estar inactivo y ocioso, ya sea podar su bonsái y llenar un crucigrama, o simplemente pedir una pizza (y dejar de pensar qué dirá el mensajero) y apagar el celular” explican Zhou y McGillivray en la página web de su marca OffHours, epítome de la ropa inactiva para estar en casa o para sacar al perro a que haga sus necesidades.